miércoles, 29 de mayo de 2013

Clint Mansell (Compositor)

Clint Mansell

Clinton Darryl Mansell, Coventry (Reino Unido), 1963.

Pocos autores han logrado con tan poco hacer tanto. Y lo que Mansell logra en su segunda banda sonora sólo está al alcance de unos cuantos elegidos, como veremos algo más adelante.

Los inicios de Mansell estuvieron ligados a la música comercial como líder y guitarrista de la banda de rock alternativo “Pop Will Eat Itself”.
En 1998, tras la disolución de la banda, le debemos agradecer a su amigo, el director norteamericano Darren Aranofsky –uno de los directores que mejor ha sabido retratar las miserias humanas en los últimos tiempos-, ser el responsable de atraerlo hacia el séptimo arte,  cuando en ese mismo año de 1998 le propone realizar la banda sonora de su primer largo: “Pi, fe en el caos".
Trabajo que, aunque pasó algo desapercibido para el gran público, no fue así en los círculos de música electrónica, ambiente en el que conseguiría muchos adeptos.
Lo cierto y verdad es, que nuestro autor consigue en este primer trabajo -primero de los muchos que realizará con Aranofsky- crear un entorno opresivo, muy acorde con el obsesivo y paranoide estado que va adquiriendo el protagonista del film antes de llegar a su retorcida escapatoria.
Película rodada en blanco y negro, con un presupuesto algo más que modesto, pero que le valió a Aranofsky para hacerse con el premio a mejor director del festival de cine independiente de Sundance.

No ocurrirá lo mismo con su segundo trabajo, de nuevo junto a Aranofsky. En esta ocasión, aunque ambos realizan un memorable trabajo, Mansell, consigue componer la que se ha convertido en toda una obra de culto.
Esto se hace posible gracias a un genial y sórdido film que gira en torno a la dura temática sobre la adicción a las drogas: “Réquiem por un sueño” (2000).
Desgarrador relato sobre el deterioro de unos jóvenes dedicados al trapicheo y consumo de drogas, y de... una madre que nos debería haber servido de referente, pero que, refugiada en la televisión, se le presenta la oportunidad de asistir a uno de sus idolatrados programas televisivos, hecho que, sin ser muy consciente de ello, le llevará a entrar en un círculo tan auto-destructivo como el de los jóvenes.
Aranofsky consigue hacer tal disección de sus personajes, que ningún espectador logrará permanecer impasible ante el deterioro de sus personajes y los acontecimientos a los que los va sometiendo. Si a ello le sumamos las fantásticas interpretaciones por parte de los actores protagonistas, tanto por el lado de los más  jóvenes: Jared Leto y Jennifer Connelly, como el de la veterana Ellen Burstyn -quien sería nominada por este papel al Oscar y al Globo de Oro a mejor actriz y a mejor actriz de reparto por el Círculo de Críticos de Nueva York-. Da como resultado esta gran pero dura, muy dura película, que sería galardonada con la Espiga de Oro en la Semici y considerada por la American Film Institute (AFI): como una de las Top 10 a Mejor película del año.
Pero vayamos con nuestro autor, ya que como comentábamos anteriormente, consigue escribir una obra de tal magnitud que lograría trascender al film para el que fue compuesto. Partitura que, en muy poco tiempo, consigue labrarse tal popularidad, que la lleva a transformarse en obra de culto.
Así, su tema “Lux Aeterna” logra convertirse en uno de los más recurrentes de los últimos años. Tanto, que nacen nuevas versiones, como la realizada por Simone Benyacar, Dan Nielsen y Veigar Margeirsson. Remezcla compuesta para acompañar el tráiler de “El Señor de los Anillos: las dos torres” en 2002. Para ella, se realizan algunos cambios como el empleo de una orquesta completa y coros. Ocurriendo algo que llevará a cierta confusión, ya que el tema sufre un cambio en su nominación, siendo renombrada a “Requiem for a Tower”. 
Otro gran problema que tiene es que,  al ser un arreglo sobre el tema original de Mansell, no obtiene la  autorización para su lanzamiento y venta.
Finalmente, en 2006, debido al éxito alcanzado y la presión ejercida por su cada vez más numeroso grupo de fans, consigue obtener los permisos para su publicación y se incluye en el  álbum de la Corner Stone Cues: “Requiem for a tower”, en el que junto a los arreglos y remezclas del “Lux Aeterna” de Mansell, se incorporan algunas nuevas melodías realizadas por los autores anteriormente citados, temas de un fuerte componente épico que sirven para dar un poco de contenido al álbum y acompañar a las versiones.
Lo cierto es, que ambas, remezclas y original, se convertirían en todo un fenómeno de masas, siendo empleadas en otras muchas ocasiones, tanto para nuevos tráileres: “Sunshine”, “El Código Da Vinci” o “Soy leyenda”,… así como para la promoción de la Ryder Cup de 2006, spots publicitarios, incluso apareciendo en videojuegos como el "Total Miner: Forge" o el  “Assassin's Creed”, entre otros.

Tras el fenómeno experimentado con su segunda banda sonora, todo hacía predecir que el camino como compositor de música de cine se le podría poner muy cuesta arriba, ya que había logrado colocar el listón bastante alto, lo que a la hora de conseguir, no solo superar, sino igualar la gesta, le exigiría realizar una obra de unas características excepcionales.
Aunque es cierto, que tanta presión también le dejaba el reconocimiento alcanzado, algo que le serviría para ir sin prisas, mientras se le abrían nuevas puertas que le permitieran poder seguir experimentando en esta bella disciplina, y, cómo no, tentar la suerte, por si le daba la oportunidad de realizar otro nuevo gran éxito.

Mansell, aprovecha este impasse, para realizar algunas composiciones en películas de diversos géneros, con las que irá adquiriendo confianza y experiencia. Es cierto, que aunque realiza algunos scores de nivel aceptable, no consigue con ninguna de ellas llegar a acercarse a los niveles de popularidad del “Lux Aeterna”.
Aun así, deja buena muestra de su capacidad compositiva en obras como: El film de terror “The Hole” (Nick Hamm, 2001), en la que mantiene su pulso con la música electrónica. La cinta de aventuras “Sahara” (Breck Eisner, 2005), en la que nos sorprende con un estilo más ortodoxo. O la trepidante banda sonora del thriller “Ases calientes” (Joe Carnahan, 2006) y su acústica composición.

Pero, es una vez más de la mano de Aranofsky con quien consigue componer su segunda gran obra, en esta ocasión con el film: “La fuente de la vida” (2006).
Si el director nos dejaba con los ánimos por los suelos pero con la sensación de haber visto una gran película en “Réquiem por un sueño”. En esta, trasciende hasta el plano metafísico para perderse en un pretencioso film de amor intemporal, donde suple la calidad argumental con la desbordante visualidad de sus imágenes y el gran trabajo de nuestro autor.
Mansell, compone para ella una obra minimalista de gran belleza, en la que nuestro autor, aprovecha para profundizar en la desesperanza del protagonista, sumido en una carrera intemporal en pos de la poción que salve a su amada.
Banda sonora que le valdría la nominación al Globo de Oro y al Chicago Film Critics.

2008 será el momento de un pequeño cambio de registro, ya que en este año compone para la cinta romántica “Definitivamente, quizás” (Adam Brooks, 2008). Sencilla y fresca composición de tonos pastel para esta sensiblera comedia.

Un año más tarde nos deja con una fantástica y efectiva composición. Si el film consigue dejarnos un grato e inquietante recuerdo, gran parte de la culpa la tiene su banda sonora, la cual logra incidir en todos los aspectos destacables de la película: “Moon” (Duncan Jones, 2009). Thirller psicológico de ciencia ficción, que se desarrolla en el aséptico ambiente de una plataforma lunar.
Con un sobrio tratamiento por parte del director, quien sutilmente nos va descubriendo los detalles del anunciado desenlace. Mansell hace lo propio y redunda en el buen hacer del director, creando una atmósfera en la que, tal como le ocurre a nuestro solitario protagonista, transportar al espectador desde un estado de angustiosa intranquilidad al de redención.

2010 será un buen año, ya que en él nos brinda con dos estupendas bandas sonoras. Por un lado la minimalista obra del drama romántico “Sólo una noche” (Massy Tadjedin), una suave composición de tonos melancólicos son los elegidos por nuestro autor para acompañar a este film de amor, engaños y celos.
En contraposición tenemos la nueva obra de Aranofsky, “Cisne negro”. Aunque la composición gire en torno a la obra de Tchaikovski “El lago de los cisnes”, Mansell consigue crear una atmósfera perturbadora en torno a la frágil personalidad del papel protagonista, personaje interpretado por una estupenda Natalie Portman. Quien lograría el Oscar, Globo de Oro, BAFTA e  Independent Spirit Awards a mejor actriz por su gran interpretación.
Aranofsky vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer, destriparnos la mente de personajes complejos, de tal forma, que se nos hace difícil discernir entre realidad y ficción. Y Mansell hace lo que solicita su director, aupar hasta donde ni las mejores interpretaciones llegan, componiendo una potente obra llena de matices, tomando como partida la gran obra de Tchaikovski, la cual siempre es un gusto escuchar, aunque sólo sean algunos retazos de ella.

En 2012 realiza una incursión en el nuevo campo abierto por los videojuegos y compone la banda sonora para la saga Mass Effect, concretamente para la "Mass Effect 3". Juego de rol futurista de gráficos sorprendentes, donde nos deja un emotivo y melancólico tema principal en el que vuelve a hacer uso de la música electrónica.

Finalizaremos con un estreno reciente “Stoker” (2013) primera película en los Estados Unidos del director coreano Park Chan-wook. Autor de la célebre y violenta “Trilogía de la venganza”. Quien parece no haber dejado a nadie indiferente en esta primera incursión en el cine USA, aunque a aquellos que ya conocíamos algo de su obra no nos sorprenderá tanto.
Mansell,  alterna de nuevo melodías electrónicas y sinfónicas para crear una atmósfera de misterioso desasosiego, todo ello sin dejar atrás su componente más lírico.

Y de momento es todo, aunque pronto tendremos dos nuevos estrenos en los que interviene nuestro compositor “Filth” (Jon S. Baird, 2013) y la nueva obra de Aranofsky, en la que, en esta ocasión, tratará sobre el famoso personaje bíblico: “Noé” (2014).

Espero que haya sido de vuestro agrado.


Un saludo.



2 comentarios:

  1. Lo que agradezco de esta entrada es la descripción respecto a las versiones y autores del tema LUX AETERNA. Este inspiradísimo tema es tremendamente poderoso, a mí me entra por los poros, me llega al alma. Y con sus diferentes versiones ha sido usado y amoldado a variados trabajos.

    Por ejemplo, sé de un diseñador gráfico que por indicación del valenciano servidor que escribe estas líneas utilizó Lux Aeterna para animar un pequeño video demostrativo del Santísima Trinidad, una animación en 3D del famoso navío.

    El tema tiene una fuerza extraordinaria. Sabiamente utilizado se amolda como anillo al dedo en El Señor de los Anillos, valga la redundancia. Y a otras composiciones variadas, como dije. Conozco un video donde la música ---si no me equivoco es la versión de Requiem por un sueño--- combina maravillosamente con las imágenes, video que ruego al autor de este blog tenga la bondad de echar un vistazo y lo escuche de principio a fin, son unos pocos minutos, comprobando lo bien hecha que está la combinación de imágenes y música reforzando el ritmo de ambas. Un pedazo de montaje. Este es el video:

    http://www.youtube.com/watch?v=KyH49papMU4


    Un saludo

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  2. Ahora comprendo su afición al "Réquiem for a Tower".
    Y es más que comprensible,ya que consigue combinar dos elementos de gran emotividad para nuestro amigo Romero Landa. Por un lado, sus recuerdos como buen lorquino. Y por otro, la versión más épica del "Lux Aeterna", versión dulcificada y enfatizada con orquesta y coro.
    Como bien dice, y podemos comprobar, el "Lux Aeterna" se ha convertido en todo un clásico, siendo empleado para los más variopintos acompañamientos, he aquí dos claros y dispares ejemplos como los que nos trae nuestro amigo:
    - En una singular versión 3D del navío español más majestuoso que haya surcado jamás los mares.
    - Y La espectacular Semana Santa lorquina.
    Es cierto, que por sus características, las versiones del "Réquiem for a Tower" han tenido mejor acogida que la original de Clint Mansell, algo más dura -recordemos que el film al que acompañaba era de una gran dureza, y el autor, logra con su melodía acentuar los demonios internos de los personajes-, mientras que las remezclas dan un tono más épico gracias al uso del coro y orquesta, de ahí su mayor éxito.

    Me alegra saber, que aparte de conocer este gran tema, sabe darle el lugar que se merece.

    Un saludo.

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